El verano es una época en la que muchas personas perciben una caída del cabello más abundante de lo habitual. Al ducharnos, al cepillarnos o incluso en la almohada, podemos encontrar más pelos de lo normal y surge la pregunta: ¿es una caída estacional o debería preocuparme?
La realidad es que el cabello también puede verse afectado por los cambios propios del verano. El sol, el calor, el agua del mar o de la piscina y determinados hábitos pueden influir en su estado. Sin embargo, es importante diferenciar entre una caída temporal y una pérdida de cabello que puede necesitar valoración especializada.
El ciclo del cabello y la caída estacional
Para entender por qué podemos notar una mayor caída del cabello en determinadas épocas del año, primero hay que conocer brevemente cómo funciona su ciclo de crecimiento.
Cada cabello sigue su propio ciclo, que consta principalmente de tres fases:
- Fase anágena: es la fase de crecimiento activo. Es la más larga y puede durar varios años. Durante este periodo, el cabello crece de forma continua.
- Fase catágena: es una fase de transición relativamente corta en la que el folículo deja progresivamente de producir cabello.
- Fase telógena: es la fase de reposo. El cabello permanece en el folículo durante un tiempo hasta que finalmente se desprende y el ciclo vuelve a comenzar. Normalmente entre un 9 y un 14% de los cabellos están en fase telógena pero los estudios realizados hasta ahora indican que este porcentaje no es constante durante todo el año. Algunos estudios han demostrado que ese porcentaje de cabello en fase de reposo o caída aumentaba hasta un 20% entre los meses de julio y octubre haciendo más evidente la pérdida de cabello.
¿Por qué puede caerse más el cabello en verano?
Además, a la caída debido al ciclo del cabello se suman algunos factores habituales durante los meses de verano:
Sol y radiación ultravioleta
La exposición prolongada al sol puede afectar a la fibra capilar, haciendo que el cabello se vuelva más seco, frágil y quebradizo. El cuero cabelludo también está expuesto y necesita protección.
Agua del mar y piscina
La sal y el cloro pueden alterar la hidratación del cabello y favorecer que esté más seco y quebradizo. Aunque esto no significa necesariamente que provoquen una caída desde la raíz, sí pueden aumentar la rotura y hacer que percibamos una mayor pérdida de cabello.
Calor y deshidratación
Las altas temperaturas, junto con una menor hidratación y determinados hábitos propios de las vacaciones, pueden contribuir a que el cabello pierda parte de su vitalidad.
Cambios de rutina
El verano también puede implicar cambios en los horarios, el descanso, la alimentación o los niveles de estrés. Estos factores pueden influir en el ciclo capilar y, en algunos casos, favorecer una caída temporal.
Caída o rotura: no es lo mismo
Es importante distinguir entre el cabello que se desprende desde la raíz y el que se rompe.
Si encontramos cabellos completos y largos en el cepillo o la ducha, podemos estar ante una caída capilar. En cambio, si observamos cabellos más cortos, puntas abiertas o una mayor fragilidad, puede tratarse principalmente de rotura de la fibra.
Esta diferencia es importante porque las causas y la forma de abordarlas pueden ser diferentes.
¿Cuándo debería preocuparme por la caída del cabello?
Encontrar más cabello de lo habitual durante un periodo concreto no significa necesariamente que exista un problema. La caída puede ser temporal y formar parte de un proceso estacional.
Sin embargo, conviene prestar atención si:
- La caída es intensa y se mantiene durante varias semanas.
- Se aprecia una pérdida visible de densidad.
- La raya del cabello comienza a verse más ancha.
- Aparecen zonas con menor cantidad de cabello.
- Se observan entradas o áreas del cuero cabelludo cada vez más visibles.
- La caída aparece de forma repentina o muy abundante.
- El cabello se vuelve progresivamente más fino.
En estos casos, lo recomendable es no esperar a que la pérdida sea evidente. Una valoración capilar permite analizar el estado del cabello y del cuero cabelludo, identificar posibles causas y determinar qué tratamiento puede ser más adecuado.
Cómo prevenir y cuidar el cabello durante el verano
Aunque no siempre podemos evitar una caída estacional, sí podemos ayudar a mantener el cabello y el cuero cabelludo en mejores condiciones.
Lava el cabello después de bañarte en el mar o la piscina
Aclara el cabello con abundante agua después del baño para eliminar restos de sal, cloro y otros residuos. Utiliza productos adecuados para tu tipo de cabello y evita lavados excesivamente agresivos.
Protege el cabello del sol
Un sombrero, gorra o pañuelo puede convertirse en un gran aliado durante las horas de mayor exposición. También existen productos específicos para proteger el cabello frente a la radiación solar.
Cuida la alimentación
Una alimentación variada y equilibrada proporciona nutrientes necesarios para mantener el cabello en buenas condiciones. Las dietas muy restrictivas o desequilibradas pueden repercutir también sobre el cabello.
Evita el secado con calor
Durante el verano intenta reducir el uso excesivo de planchas, tenacillas y secadores a temperaturas muy elevadas. Además, desenreda el cabello con suavidad, especialmente cuando está mojado.
Presta atención al cuero cabelludo
El secreto de un cabello sano es un cuero cabelludo cuidado. Mantener una buena higiene y realizar revisiones periódicas puede ayudar a detectar cambios antes de que el problema avance.
Después del verano, es un buen momento para revisar tu cabello
Si al volver de vacaciones notas que tu cabello está más seco, apagado, frágil o que la caída se ha incrementado, no tienes por qué esperar a que el problema se agrave.
Una valoración capilar puede ayudar a determinar qué está ocurriendo realmente y a establecer las pautas necesarias para recuperar la salud y la vitalidad del cabello.
Ante una caída que persiste o una pérdida de densidad que nos preocupa, actuar a tiempo siempre es lo más importante. No dudes en pedir una cita para que hagamos un diagnóstico y podamos aplicar el tratamiento adecuado.